Guy Hottel fue un agente especial a cargo de la Oficina Local del FBI en Washington. La información relativa al Sr. Hottel trata de un memorándum del 22 de marzo de 1950 que envió al Director del FBI con referencia a platillos voladores.
Contenido principal del documento:
La siguiente información fue proporcionada al Agente Especial [ocultado] por [ocultado].
Un investigador para la Fuerza Aérea declaró que tres supuestos platillos voladores fueron recuperados en Nuevo México. Fueron descritos como de forma circular con una elevación en su centro, y con un diámetro aproximado de 15 metros. Cada uno estuvo ocupado por tres cuerpos con forma humana pero de solo 1 metro de estatura, vestidos con ropa metálica de una textura muy fina. Cada cuerpo fue vendado de una manera similar a los trajes de protección usados por los deportistas de paracaidismo rápido o los pilotos de pruebas.
Según el informante del Sr. [ocultado], los platillos fueron encontrados en Nuevo México debido al hecho de que el gobierno tiene un radar de muy alta potencia instalado en dicha zona y se cree que el radar interfiere con el mecanismo de control de los platillos.
No se realizaron más evaluaciones por el agente especial [ocultado] con respecto a lo dicho anteriormente.
Fuente:
https://vault.fbi.gov/hottel_guy
No veo, por lo menos en este documento, ninguna justificación para imaginar que el texto implique una señal de vida extraterrestre inteligente en nuestro planeta, sino que más bien veo una señal de (des)inteligencia humana muy cuestionable en este planeta, pues, a estas alturas de la historia, y con los años transcurridos y eventos conocidos a nivel mundial, tendría que parecer obvio, - repito, al menos para este documento en cuestión -, que se trata de experimentos aeronáuticos realizados con el afán de avanzar en lo que dentro de 5 años sería el inicio oficial de la carrera espacial junto con la entonces Unión Soviética. El FBI, al ser un organismo federal independiente de investigación podía incluso, en perjuicio imprevisible del gobierno de turno, chocar contra intereses inesperados, por lo que incluso me atrevería afirmar, como dicen otras teorías, que tales cuerpos con forma humana pudieron haber sido infantes (considérese el odio racial de aquel entonces en EE.UU.), u otros seres vivos con forma humana a fin de conocer y estudiar los efectos - y esto me hace pensar también en la practicidad de las frías y todavía frescas manos científicas nazis con las que contaba ahora los EE.UU dentro de sus filas tras la victoria aliada contra el 3er Reich de Hitler, y a la que debemos realmente bastante el impulso de la carrera espacial y armamentística durante la Guerra Fría (que comenzó apenas terminó la 2da Guerra Mundial).
No sé tampoco si en las palabras finales de "No se realizaron más evaluaciones por el agente" se encuentre la prueba del compás de la redacción tan indiferente y a la vez tan descriptiva que raya la socarronería, es decir, la prueba de un deliberado cuidado para no confirmar ni negar nada y a la vez cumplir con la rutina de lo que es correcto, lo cual de todas formas tampoco es una prueba definitiva de ocultamiento, o de mala intención (no nos deja otra opción más que leer entre líneas y sacar nuestras propias conclusiones). ¿O quizás hubo una oculta buena intención en el "no se realizaron más evaluaciones por el agente"? Ante esa sentencia final que no me gusta, prefiero entender lo que sí me gusta en mi fuero interno, dándole así a la esencia del documento, el beneficio de la duda, esto es, la esperanza y bondad vista todavía en los demás: ¡Realícese más evaluaciones con respecto a lo anterior!, pues quizás hemos tocado experimentos humanos controvertibles de agencias científicas, militares, y/o gubernamentales inescrupulosas, más que "extraterrestres caídos del cielo".
P.D.: A este respecto apoyo el reciente interés del congreso estadounidense para forzar al gobierno a ser más comunicativo sobre dichos casos antiguos de avistamientos de ovnis (objetos voladores no identificados) a fin de conocer realmente su procedencia, que seguramente, más que extraterrestre, sea muy pero muy terrestre, o muy humano, para no decir, muy animal.
 |
Este es un ejemplo de un objeto volador, aunque "en este caso", caído exitosamente del cielo (Misión Apolo 11 - Año: 1969). |
Comentarios
Publicar un comentario